25/12/2010

Anecdotario: Gol de Eloy


Michael Robinson y Joaquín Ramos Marcos fueron durante muchos años compañeros en la primera etapa de mítico programa del fútbol español de los noventa en Canal + conocido como "El Día Después". Desde entonces son amigos, a tal punto que el propio Robinson fue el encargado de escribir el prólogo del libro autobiográfico del ex-árbitro. Sin embargo, antes de su relación profesional coincidieron en los terrenos de juego como futbolista y referee. De sobra es conocida por toda la enemistad dialéctico-intelectual de Robinson para con los trencillas. Uno de los motivos puede venir dado por lo acontecido en un Barcelona-Valencia:

"Un despiste de Joaquín Ramos Marcos en un partido entre el Barcelona y el Valencia me hizo perder un montón de dinero. Eloy estaba en el campo, pero pude ver en la pantalla que estaban preparando el cambio y que lo iban a sustituir. Yo dije: "Mil a quince a que marca un gol Eloy". Cuando unos cuantos aceptaron la apuesta, se dieron cuenta de que se acababa de pedir el cambio de Eloy. Se enfadaron y me dijeron que era un tramposo. ¡Ah, hay que ser listo! El balón salió tres veces del campo, pero el árbitro, el señor Ramos Marcos, no se dio cuenta de que el Valencia había pedido la sustituición. El cambio tardó seis minutos en hacerse, y en ese tiempo Eloy le marcó un gol a Zubizarreta. En ese momento pensé que ese señor de negro estaba en el mundo para fastidiarme a mí. Ahora que somos amigos es un tipo al que quiero..."

Fuente:

Joaquín Ramos Marcos, "En Diagonal" (El País Aguilar, 1996)
► Leer más...

07/06/2010

Informes: Los Mundiales de Bora Milutinovic


Aunque como segundo de Radomir Antic en Serbia, Bora Milutinovic estará en el Mundial de Sudáfrica 2010. Es su sexta participación en una Copa del Mundo. Casi nada, y es que Bora es hasta la fecha el único entrenador que puede presumir no sólo de haber dirigido a cinco selecciones distintas en un Mundial, sino también de ser el único capaz de clasificar a cuatro a la segunda ronda. Trotamundos del balompié, Milutinovic desarrolló su carrera como jugador entre Yugoslavia, Francia, Suiza y México, y como entrenador entre en Argentina, China, Estados Unidos, Italia, Iraq, México, Jamaica, Costa Rica, Honduras, Nigeria y Qatar. Sin desmerecer una trayectoria de lo más respetable, Bora Milutinovic siempre será recordado por el rendimiento de los equipos con los que se presentó a todos y cada uno de sus mundiales como seleccionador nacional. Por eso y sin más dilación a continuación les ofrezco un repaso de los mismos:

México '86: México


Bora Milutinovic terminó su carrera como futbolista e inició la de entrenador en el Pumas UNAM de México a finales de la década de los '70s. En 1983 asumió la dirección técnica de la selección mexicana que disputaría como anfitriona el Mundial de 1986. Aunque al mismo llegó bastante criticado por su condición de extranjero, con el serbio en el banquillo la tricolor completó su mejor actuación hasta la fecha en una Copa del Mundo. En la primera fase había quedado encuadrada en el grupo B junto a Paraguay, Bélgica e Iraq. En el primer partido derrotó a Bélgica (2-1), en el segundo empató con Paraguay (1-1) y en el tercero selló su clasificación a los octavos de final como líder venciendo por la mínima (1-0) a la correosa selección de Iraq. Allí esperaba una Bulgaria que no supuso grandes problemas a los mexicanos, que ganaron 2-0. El torneo terminó para Milutinovic y los suyos en cuartos al caer derrotados ante Alemania desde el punto de penal (1-4) luego de haber empatado (0-0) en los 90 minutos reglamentarios y los 30 suplementarios. Aquel fue el último partido de la primera etapa de Bora Milutinovic como entrenador de la selección mexicana.

Italia '90: Costa Rica


Entre el uruguayo De Simone y el español Moyano Reina clasificaron a la selección de Costa Rica al Mundial de Italia. Con el trabajo hecho, Bora Milutinovic asumió la dirección técnica del combinado tico en Febrero de 1990. Hasta su debut en la cita mundialista, disputó cinco partidos de los que perdió cuatro (con Uruguay 0-2, URSS 1-2, Polonia 0-2 y Gales 0-1) y sólamente ganó uno (contra Estados Unidos, 2-0). Vistos los resultados, la poca experiencia internacional de sus jugadores y el hecho de compartir grupo con Brasil, Suecia y Escocia, el panorama para los costarricenses no era para nada alentador. A los escoceses los derrotaron contra todo pronóstico (1-0) y a pesar de perder con los brasileños (0-1), llegaron al tercer partido de la primera fase contra la Suecia de los Ravelli, Brolin, Ekstöm, Limpar y Schwarz dependiendo de sí mismos para clasificarse a los octavos de final, cosa que sorpresivamente consiguieron al vencer 2-1. Obrado el milagroso pero merecido pase a la segunda fase, los ticos fueron apeados del Mundial al caer 1-4 ante Checoslovaquia en el que fue el último encuentro de Milutinovic como seleccionador de Costa Rica. Casi veinte años después el serbio se refirió a lo acontecido en Italia: "lo que sucedió en 1990 aún no lo entiendo... ¡Cómo pudimos llegar tan lejos!"

USA '94: Estados Unidos


Hace un año en una entrevista que concedió al diario español El País, Bora Milutinovic confesó que fue seleccionador norteamericano "Gracias a Beckenbauer. Henry Kissinger le preguntó quién podía serlo y el Kaiser me señaló a mi...". Beckenbauer no se equivocó al señalarlo y la federación estadounidense mucho menos al contratarlo. Bora se hizo cargo de un equipo en el que la mayoría de sus integrantes eran universitarios. Por ejemplo Alexi Lalas, del que en esa misma entrevista contó que "no había visto un partido hasta los 17 años. Jugó un Mundial, fue capitán, tenía carreras, tocaba la guitarra... Y acabó jugando en Italia".

Al no existir todavía la Major League Soccer, la preparación del Mundial '94 que tendría a Estados Unidos como anfitrión se realizó con numerosos amistosos y competiciones tales como la Copa Kirin, la US Cup, la Copa América o la CONCACAF. Los resultados no fueron del todo esperanzadores, sino más bien bastante discretos. De 92 partidos, Estados Unidos había ganado 29, empatado 30 y perdido 33. En el Mundial no cambiaron mucho las cosas, aunque bien es cierto que el empuje de la afición y la competitividad de sus jugadores elevaron las prestaciones a nivel individual y colectivo. Así, el combinado yanki se clasificó a los octavos de final como uno de los mejores terceros habiendo empatado con Suiza (1-1), ganado a Colombia (2-1) y perdido con Rumania (0-1). Fue la Brasil de Bebeto, Romario, Dunga y compañía la que apeó a la Estados Unidos de Milutinovic, Lalas, Balboa, Wynalda y Meola del torneo al derrotarla por la mínima (0-1). Nuevamente, y como ya pasara con México y Costa Rica, Bora abandonó el cargo una vez finalizada su participación en el Mundial.

Francia '98: Nigeria


De sus cinco participaciones en Copa del Mundo, Milutinovic nunca tuvo un equipo dotado de tanto talento como el de Nigeria en 1998. Llegó al cargo de las águilas verdes en Diciembre de 1997 tras abandonar el cago de entrenador mexicano que había asumido en 1995. Como con Costa Rica en 1990, los resultados previos de Nigeria no fueron buenos. Una sola victoria ante Irán (1-0), dos empates (0-0 contra Zambia y 2-2 contra Jamaica) y cuatro derrotas (Zambia 0-2, Alemania 0-1, Yugoslavia 0-3 y Holanda 1-5) decían muy poco de una selección que venía de conquistar la medalla de oro en los JJ.OO. de Atlanta y era la gran esperanza africana de cara a la cita mundialista de Francia.

La victoria en el debut ante España (3-2) silenció a los más críticos y elevó a los nigerianos a serios candidatos en la lucha por el título, condición que confirmaron al ganarle a Bulgaria (1-0). La derrota con Paraguay en el último partido de la primera fase (1-3) supuso el segundo puesto en el grupo y sirvió para evitar el cruce en octavos de final con Francia pero no así con la Dinamarca de los hermanos Laudrup, que propició un serio correctivo a los Okocha, West, Finidi, Rufai, Kanu y Oliseh al endosarles un inapelable por contundente 1-4 y "echarles" del torneo. Como con México en 1986, Costa Rica en 1990 y Estados Unidos en 1994, la eliminación supuso el fin de la etapa de Bora Milutinovic como seleccionador.

Corea y Japón 2002: China


Luego de abandonar el cargo de seleccionador nigeriano, Bora Milutinovic fue contratado por el New York MetroStars de la Major League Soccer. Allí permaneció hasta que a comienzos de 2000 la federación china solicitó sus servicios. Hasta el inicio del Mundial de Corea y Japón en 2002, dirigió al combinado asiático en 43 partidos, de los que ganó 20, empató 11 y perdió 12. Si bien el juego del equipo no era malo, el propio Bora sabía que clasificarse por quinta vez consecutiva a una segunda fase de una Copa del Mundo con China era poco menos que imposible: "en mi primera charla que di, los jugadores me esperaban con papel y boli. Eran muy disciplinados, pero no tenían activada la parte del cerebro que permite improvisar...". Dicho y hecho. China se despidió del torneo sin ser capaz de convertir un gol y habiendo encajado nueve. Costa Rica (0-2), Brasil (0-4) y Turquía (0-3) no tuvieron ningún tipo de problema para derrotar a una selección a la que todavía le quedaba y queda mucho que aprender. Aquella es, por ahora, la última aparición de Bora Milutinovic como seleccionador en un Mundial.
► Leer más...

31/05/2010

Top 5: Publicidades Argentinas para el Mundial de Sudáfrica 2010


No es descabellado asegurar que las mejores agencias de publicidad están en Argentina. O lo que es lo mismo: los mejores creativos de la publicidad nacen o se forman en Argentina. Es así, no hay vueltas que darle. De sobra son conocidos y premiados los spots de Axe, Quilmes, Direct TV, Coca Cola, Sprite, Seven-Up, Telecom, Hellmans...y podría seguir. Todos tienen un denominador común: están hechos en el país del dulce de leche, los alfajores, el mate, Maradona y mi novia. El fútbol, por tradición, suele ser uno de los temas fetiche de los publicistas argentinos. Como estamos en año de mundial, a continuación les ofrezco el Top 5 de publicidades argentinas para Sudáfrica 2010.

5 - Nike - Plaza de Mayo


Plaza de Mayo, Julio de 1986. El pueblo argentino está de fiesta. De la mano de Maradona la selección Argentina de fútbol acaba de conquistar su segundo mundial. En medio de la celebración aparecen Carlos Tévez, Sergio "Kun" Agüero, Javier Mascherano y Sergio Romero improvisando una suerte de "picado". La propuesta de Nike, además de continuar la línea tan estética como espectacular de anuncios como los de la jaula de Cantonála misión, los partiditos en la playa o el de la canarinha en el aeropuerto es optimista, mira al futuro y desafía al pasado: México '86 queda lejos y Maradona ya no juega. Sudáfrica 2010 es el torneo de las nuevas generaciones...y de Messi, ausente en el spot por una cuestión netamente comercial: es la imagen de Adidas.

4 - TyC Sports - Coincidencias


TyC Sports es junto a Coca Cola y a Quilmes, un clásico en las publicidades mundialistas. Su campaña "Coincidencias" se inspira en las cábalas, instrumento esperanzador al que cualquier futbolero argentino que se precie recurre una y otra vez siempre y cuando funcione para que su equipo gane. Por el momento se hicieron dos. La primera compara a Maradona con Messi: que si debutaron como internacionales contra Hungría, que si fueron campeones Sub 20 siendo figuras o que si pasaron con mucha más pena que gloria por un Mundial antes de consagrarse (Diego en España '82 y Lionel en Alemania '06, toquemos madera). La segunda, en cambio, despersonaliza y enumera las coincidencias entre los equipos de México '86 y Sudáfrica 2010, así como también a la forma de clasificarse y al ambiente con el que se acude a la cita mundialista.

3 - Quilmes - Dios


Si hablamos de publicidades argentinas para el Mundial no podemos dejar afuera las de Quilmes. Un Mundial no es lo mismo sin un spot de la compañía cervecera. Antes, durante y después. En 1998 se recurrió a la mística, en 2002 a la lírica y en 2006 a la épica de lo bendito y lo maldito. En 2010, en cambio, se amplió el concepto utilizado en 2006 y se recurrió al mismísimo DIOS, que no D10S, para explicarle a los argentinos que fue él el responsable del tiro en el palo en el último minuto de Resenbrink en la final del '78, el del asedio pero no derribo del arco defendido por Goycoechea de Brasil en el '90 y por qué no, el de la Mano del Diego en el '86...Sin embargo lo deja claro: fue Kempes quien eludió a tres holandes y sentenció la final del '78, fue Maradona quien apiló ingleses antes de convertir el mejor gol de todos los tiempos y  Burruchaga quien puso el 3-2 contra Alemania, Goyco quien atajó (casi) todos los penales en Italia y Martín Palermo quien obró el milagro ante Perú. DIOS pide a los argentinos que recen, que hagan cábalas, que prometan, alienten y amen el celeste y blanco por sobre todas las cosas: él cree en Argentina.

2 - Coca Cola - Lesotho


El Reino de Lesotho (o Lesoto) es un país que está enclavado completamente por la República de Sudáfrica. Como no se clasificó para el Mundial 2010, sus dos millones de habitantes están disponibles para hacer de hinchas de la selección de Argentina previo curso acelerado de "argentinidad" en el que los lesothenses tienen que aprender y asimilar todas y cada una de las tradiciones futboleras argentinas. El anuncio es sublime, de lo mejorcito del año. Aunque tiene una pega: también se rodaron versiones para Uruguay, Paraguay y Chile. ¿De qué país se harán hinchas en Lesotho?

1 - TyC Sports - Argentinos


Tópicos que emocionan. Argentina, vista por los propios argentinos, es un desastre desde el punto de vista económico, político y social, nada que ver con Estados Unidos, Suiza o Alemania. Sin embargo, desde afuera se tiene una visión bien distinta. Sobra cualquier tipo de explicación, el spot es sobresaliente. Si el Mundial se disputase entre publicistas, Argentina lo ganaba sin jugar...seguro.
► Leer más...

09/05/2010

Fútbol y Letras: El Hincha y El Espectáculo (por Nick Hornby)


Nadie, lo que se dice nadie, ni siquiera yo, podría haberse acordado del partido de no ser por la rueda de prensa que concedió Alan Durban después del encuentro: se cabreó por la manifiesta hostilidad de los periodistas frente a su equipo y su táctica. "Si quieren divertirse -les soltó a bocajarro-, vayan al circo a ver a los payasos."

Esa frase fue una de las citas futbolísticas más famosas de la década. A los periódicos de calidad en concreto les encantó, ya que resumía sin esfuerzo el meollo de la moderna cultura del fútbol: he ahí la prueba concluyente de que el fútbol se había desnaturalizado, de que a nadie le importaba otra cosa que no fueran los resultados, de que el antiguo espíritu corintio -lo importante es participar- había muerto, de que ya nadie lanzaba el sombrero al aire para celebrar una jugada de ingenio. ¿Por qué iba a ser el fútbol distinto de cualquier otra rama de la industria del espectáculo?


Durante estos últimos años, no obstante, he terminado por creer que Alan Durban tenía toda la razón del mundo. Su trabajo no consistía en dar diversión a los espectadores. Su trabajo era más bien mirar por los intereses de los hinchas del Stoke City, esto es, evitar las derrotas fuera de casa, mantener al equipo vivo en Primera División y ganar quizás unos cuantos partidos de Copa para aliviar las penas. Los hinchas del Stoke se habrían conformado con empatar a cero aquel partido, tal como los del Arsenal nos quedamos contentos con un empate sin goles en campo del Tottenham, del Liverpool o del Manchester United; en casa, en cambio, esperamos ganar más o menos a cualquiera, y nos da igual cómo lo consigamos.

El imperativo de los resultados a la fuerza implica que los hinchas y los periodistas vean los partidos de manera radicalmente distinta. En 1969, en Highbury vi jugar y marcar un gol a George Best con el Manchester United. La experiencia debería haber sido muy profunda, como ver bailar a Nijinsky u oír cantar a María Callas, y aunque a veces comente aquel partido en términos semejantes cuando hablo con aficionados más jóvenes, o con los que se perdieron la actuación de Best por la razón que fuese, esa versión tan cariñosa es esencialmente falsa: aquella tarde me pareció odiosa. Cada vez que recibía la pelota me daba verdadero pánico, y supongo que incluso deseé que se hubiese lesionado. Y cuando he visto jugar a Law y Charlton, a Hoddle y Ardiles, a Dalglish y Rush, a Hurst y Peters, me ha ocurrido eso mismo: no he gozado nunca con nada de lo que hayan hecho esos jugadores en Highbury (aunque en algunas ocasiones haya tenido que admirar a regañadientes jugadas que les han hecho a otros equipos). El libre directo de Gazza contra el Arsenal, en una semifinal de Copa disputada en Wembley, fue simplemente asombroso: uno de los goles más encillamente magistrales que he visto en la vida...si bien sigo deseando de todo corazón no haberlo visto: ojalá no lo hubiese marcado. A decir verdad, durante todo el mes que precedió el partido casi llegué a rezar para que Gascoigne no jugase, y así se subraya la especifidad del fútbol en el mundo del espectáculo: ¿Quién pagaría una entrada de las más caras para ir al teatro, con la esperanza de que la estrella estuviera indispuesta ese día?


A un espectador neutral tuvo que entusiasmarle el glorioso teatro organizado en aquel instante por Gascoigne, claro está. Pero había muy pocos espectadores neutrales en el estadio. Había hinchas del Arsenal, tan pasmados como yo mismo, y había hinchas del Tottenham, que fliparon tanto o mas con el segundo gol, un remate de Gary Lineker desde dos metros de la línea de gol, después de una melé en el área chica: más que flipar, se subieron por las paredes, porque con un 2-0 a los diez minutos de empezar el partido, el Arsenal estaba ya muerto y enterrado. ¿Dónde está, pues, la relación entre el hincha y el espectáculo, teniendo en cuenta que el hincha tiene una relación esencialmente problemática con alguno de los momentos estelares del juego?

Existe esa relación, qué duda cabe, aunque dista mucho de ser clara y directa. Por ejemplo, el Tottenham está en general considerado como un equipo que realiza un fútbol realmente bueno, mejor que el del Arsenal, pero no tiene tantos seguidores como el Arsenal; Para casi todos nosotros, el modo en que juegue nuestro equipo es algo que carece de relevancia. Muy pocos hemos elegido realmente nuestros clubs: nuestros clubs se nos han presentado sobre la marcha, y eso es todo. Cuando bajan de Segunda a Tercera División, cuando traspasan a sus mejores jugadores, cuando fichan a jugadores que no dan pie con bola, cuando rifan la pelota por enésima vez en dirección a un delantero centro que mide casi dos metros y medio pero que no la suele cazar nunca, nos limitamos a maldecir por lo bajo, nos marchamos a casa, nos pasamos dos semanas preocpados y cabizbajos, y volvemos el día que corresponda para volver a sufrirlo todo en nuestras carnes.

Por mi parte, yo soy primero hincha del Arsenal y, después, aficionado al fútbol (sí, una vez más debo decir que ya me sé todos los chistes). Nunca seré capaz de gozar con el gol de Gazza, y existe infinidad de momentos semejantes a ése. Conste que sé bien qué es el fútbol espectáculo: he disfrutado una barbaridad en las contadas ocasiones en que el Arsenal ha sabido jugar así. Cuando otros equipos que no están en competición directa con el Arsenal juegan con auténtico genio, con brío y calidad, también se apreciarlo y agradecerlo. Igual que todo el mundo, he lamentado durante mucho tiemo y en voz bien alta las deficiencias del fútbol que se practica en Inglaterra, la permanente fealdad del fútbol que caracteriza a nuestra selección nacional, pero la verdad es que, en el fondo, esto no es más que charla de pub, nada más. Quejarse de que el fútbol sea aburrido es como quejarse de que "El Rey Lear" tenga un final tan triste: es no haber entendido nada, y eso es lo que atinadamente apuntó Alan Durban, a saber, que el fútbol es un universo alternativo, tan serio y tan estresante como el trabajo, con las mismas preocupaciones, esperanzas y desilusiones, con las mismas alegrías ocasionales. Yo voy al fútbol por muchas y variadas razones, pero no voy buscando entretenimiento. Para el hincha convecido, el fútbol espectáculo existe al igual que existen esos árboles que se desploman en medio de la jungla: hay que presuponer que esas cosas ocurren, sólo que no está uno en condiciones de apreciarlas. Los periodistas deportivos y los amantes del sillón y el televisor, bien dotados del espíritu corintio, son los indios amazónicos: saben mucho más que nosotros, aunque, visto de otro modo, saben mucho menos..

Nick Hornby, "Fiebre en las Gradas" (Editorial Anagrama, 1992)
► Leer más...

25/04/2010

Anecdotario: Leónidas, el Goleador Descalzo


Sucedió el 5 de Junio de 1938 en el partido correspondiente a los Octavos de Final de la Copa del Mundo de Francia. Se enfrentaban Brasil y Polonia. Gol va, gol viene, el tiempo reglamentario finalizó con empate a cuatro en el marcador y 6-5 a favor de los brasileños en la prórroga. Más allá del resultado (hasta el Austria 7-5 Escocia en Suiza '54 el más abultado de la historia de los mundiales) lo más destacado de aquel encuentro es el segundo de los tres goles (1) convertidos por el eximio Leónidas Da Silva, conseguido sin calzado.


Acababa de comenzar el tiempo extra y a Leónidas se le descosió el botín derecho, no teniendo más remedio que acercarse a la banda para que uno de los auxiliares de la seleçáo se lo reparase. Angustiado por la demora y aprovechando la intensa lluvia que convertía el terreno de juego en un barrizal, el "Diamante Negro" se sacó también el izquierdo y se reincorporó al partido. Acostumbrado a jugar descalzo en las calles y playas de Río la primera pelota que tocó la convirtió en gol. Como el lodo cubría sus piernas, el árbitro sueco Ivan Eckling (que había sido el encargado de dirigir la final en Italia '34) no se percató del hecho y convalidó un gol que reglamentariamente debió haber sido anulado al ya existir la norma de que sin el uniforme completo ningún jugador podía permanecer en el campo.


Sólo Leónidas, un brillante delantero al que el periodista, escritor y dramaturgo pernambucano Nélson Rodrigues le atribuyó las cualidades de "fantasía, infantilidad, improvisación y sensualidad" del típico crack brasileño, y a quien además se le aribuye la autoría del primer gol de chilena, fue capaz de lograr ser hasta la fecha el único goleador descalzo de la historia de la Copa del Mundo.

(1) En numerosas publicaciones (por no decir la mayoría) a Leónidas Da Silva se le atribuyen 4 de los 6 goles que Brasil le endosó a Polonia. Sin embargo, para la FIFA sólo convirtió 3 que, sumados a los que consiguió ante Checoslovaquia y Suecia, le valieron para convertirse en el goleador del Mundial de Francia '38 con 7 tantos.
► Leer más...

20/04/2010

Fútbol y Letras: El Ídolo (por Eduardo Galeano)


Y un buen día la diosa del viento besa el pie del hombre, el maltratado, el despreciado pie, y de ese beso nace el ídolo del fútbol. Nace en cuna de paja y choza de lata y viene al mundo abrazado a una pelota.

Desde que aprende a caminar, sabe jugar. En sus años tempranos alegra los potreros, juega que te juega en los andurriales de los suburbios hasta que cae la noche y ya no se ve la pelota, y en sus años mozos vuela y hace volar en los estadios. Sus artes malabares convocan multitudes, domingo tras domingo, de victoria en victoria, de ovación en ovación.

La pelota lo busca, lo reconoce, lo necesita. En el pecho de su pie, ella descansa y se hamaca. Él le saca lustre y la hace hablar, y en esa charla de dos conversan millones de mudos. Los nadies, los condenados a ser por siempre nadies, pueden sentirse álguienes por un rato, por obra y gracia de esos pases devueltos al toque, esas gambetas que dibujan zetas en el césped, esos golazos de taquito o de chilena: cuando juega él, el cuadro tiene doce jugadores.

-¿Doce?¡Quince tiene! ¡Veinte!

La pelota ríe, radiante, en el aire. Él la baja, la duerme, la piropea, la baila, y viendo esas cosas jamás vistas sus adoradores sienten piedad por sus nietos aún no nacidos, que no las verán.

Pero el ídolo es ídolo por un rato nomás, humana eternidad, cosa de nada; y cuando al pie de oro le llega la hora de la mala pata, la estrella ha concluido su viaje desde el fulgor hasta el apagón. Está ese cuerpo con más remiendos que traje de payaso, y ya el acróbata es un paralítico, el artista una bestia:

-¡Con la herradura no!

La fuente de la felicidad pública se convierte en el pararrayos del público rencor:

-¡Momia!

A veces el ídolo no cae entero. Y a veces, cuando se rompe, la gente le devora los pedazos...

Eduardo Galeano, "El Fútbol a Sol y Sombra" (Siglo XXI Editores, SA, 1995)
► Leer más...

Autor

Mi foto
Licenciado en Administración y Dirección de Empresas. Especializado en Marketing.
Se ha producido un error en este gadget.

Twitter

Seguidores

 
▲ Inicio ▲